MANTENER LA CALIDAD DE NUESTRA PIEL

La piel, como la vida, va cambiando. Hay épocas en las que nos vemos sometidos a niveles altos de estrés, cambios hormonales (constantes en el caso de mujeres, sobre todo) y otros problemas derivados de alguna complicación en el organismo o una mala alimentación.

 

Para rematar, justo en el momento en que peor tienes la piel, coincide con que tienes un evento, una cena con la familia, una velada con la pareja… etc, te desesperas, dramatizas(en muchos casos) y tu amor propio queda en un rincón del cajón.

Para empezar debo deciros, que nos ha pasado a todos. Pero hoy vamos a dar unas pautas y consejos para ayudar a mantener la balanza más equilibrada. Si bien, es bastante improbable que exista una sola persona en el mundo cuya piel no tenga alguna imperfección. Las fotos que vemos de pieles extremadamente perfectas, sin brillos, sin manchas, puntos negros, arrugas, etc…no existen de base. Es la magia de la fotografía. Así que el primer paso es ser realista y ver qué piel tengo y qué puedo hacer para mejorarla.

 

 

Cada piel, como cada persona, requiere unos cuidados que irán cambiando a medida que cumplamos años o nuestra piel lo vaya pidiendo. Podemos decir, que es algo así como conducir, tienes que estar un poco más atento a sus reacciones y escucharla.

 

 

 

Dos pilares básicos para una piel hidratada y luminosa son el agua y la comida. Beber agua de forma constante te ayudará a mantener tu pH en unos niveles correctos, le dará un brillo natural y suavidad. Una piel bien hidratada puede hacer sus funciones de una manera más eficaz. Nuestro organismo tiene una gran cantidad de agua en su interior así que pensad que la falta de líquido solo ralentiza todas las funciones. A parte de los beneficios en la piel, estaremos menos cansados, no habrá exceso de sequedad en los ojos y podemos prevenir ciertos malestares como los dolores de cabeza.  La alimentación es una de las mayores claves para lucir una piel en buen estado, ya que esta se alimenta de lo que le demos (Como es lógico). Debería ser rica en verduras frescas, fruta, Pescado azul, cereales, fibra y evitar el exceso de azúcares y grasas saturadas.

Para ayudar a la renovación, deberíamos exfoliarnos entre dos o tres veces al mes y hacerlo incluso una vez a la semana si tenemos alguna tendencia a la aparición de granitos debidos al pelo enquistado por la depilación. Pero solo insistiremos en el área afectada.

La nutrición la aportan los aceites que nos apliquemos después del baño y la crema específica en el caso del rostro. En función de nuestro tipo de piel podremos aplicar mascarillas hidratantes, reguladoras del sebo, nutritivas…un par de veces al mes.

Y no olvides el protector solar. Así prevenimos el daño a nivel celular, la aparición de manchas y la formación temprana de arrugas. Y por supuesto una buena limpieza antes de aplicar cualquier producto para activar todos sus beneficios.

Como veis son recomendaciones fáciles de seguir, así que manos a la obra…

 

 

 

 

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*